martes 8 de diciembre de 2009

Bombas de uranio y la multiplicación del cáncer y las malformaciones genéticas en Irak.

Entre la estupidez y el espanto

Autor: Guillermo Giacosa (Periodista)

No hay calentamiento global. Circulan algunos correos en los que supuestos científicos sostienen que el calentamiento global es pura invención de grupos interesados en beneficiarse con esta información. Lógicamente, quienes afirman esto olvidan decir que en los últimos veinte años se duplicó la cantidad de desastres naturales y de las personas que lo perdieron todo a consecuencia de ello, y que muchas islas, como Tuvalu, por ejemplo, ya han comenzado a ser evacuadas porque las aguas comienzan a cubrir su territorio. Argentina, por citar un ejemplo de tierras y no solo de aguas sobre los efectos del calentamiento global, sufrió una pérdida económica de 20,000 millones de dólares. Según el Banco Mundial, un tercio de las catástrofes naturales tiene lugar en América Latina y cada año dejan no menos de 150 mil muertos.

La herencia de la guerra. Ya hemos contado antes que, en Irak, a causa de las bombas de uranio empobrecido, se han multiplicado distintos tipos de cáncer y malformaciones genéticas. Una información reciente relata que en la ciudad de Faluya (Irak) hay una nueva ola de recién nacidos con dolencias y malformaciones. El diario británico The Guardian informa que los médicos en Faluya “están tratando hasta quince veces la cantidad normal de deformidades crónicas que pueden relacionarse con materiales tóxicos abandonados en los combates: de dos admisiones (al hospital) por quincena hace un año, a dos diarias en la actualidad”. La mayoría de las deformidades son en la cabeza y en la columna vertebral, y “también hay un aumento muy pronunciado en la cantidad de casos de niños menores de dos años con tumores cerebrales”. Agrega otra información: “La pediatra Samira Abdul Ghani mantuvo registros detallados durante un periodo de tres semanas y reveló que 37 bebés nacieron con anomalías, muchos con defectos del tubo neural que lleva a que se encuentre masa encefálica en la columna y en extremidades inferiores disfuncionales”. También se han citado grupos anormales de tumores infantiles en Basora y en Najaf –áreas que en el pasado también fueron zonas de combates en los que se utilizaron municiones modernas–. En Bagdad hay niños con cánceres fuera de lo común. Un testigo occidental dice: “Las madres amamantaban a niños con leucemias, neublastomas, linfoma de Hodgkin y otros cánceres pocas veces vistos en niños pequeños. Padres iraquíes vendían sus coches, sus casas y otras posesiones para pagar la quimioterapia, cuyos componentes se negaba a suministrar EE.UU. porque, afirmaba, eran ingredientes potenciales para la fabricación de armas de destrucción masiva”. ¿Podría agregar este cronista algo que usted, espero, no haya sentido aún?

Desastre de Bhopal (India). Ocurrió el 3 de diciembre de 1984, hace 25 años. Hubo un escape tóxico y la primera semana murieron entre 6,000 y 8,000 personas, y otras 12,000 posteriormente. Su responsable, la compañía Unión Carbide, nunca respondió por los daños causados.

Fuente: Diario Perú 21. Martes 08 de diciembre del 2009.

domingo 6 de diciembre de 2009

Del “Terrorismo de alcance global” en Afganistán a la “Guerra preventiva” en Iraq.

¿De Afganistán a la eternidad?

Por: Farid Kahhat Internacionalista *

El debate en torno a Afganistán en EE.UU. giró en torno a dos posiciones: la de quienes creen que el eje de la estrategia debe ser la lucha contra Al Qaeda, frente a la de quienes creen que se debería priorizar una estrategia contra-insurgente de mayor alcan- ce. El primer grupo tendía a considerar que si bien el gobierno de Bush definió de manera adecuada al enemigo principal (Vg., el “terrorismo de alcance global”), equivocó la estrategia para combatirlo (Vg., la “guerra preventiva” en Iraq). Creen, además, que la estrategia debe diferenciar entre el islamismo militante que tiene una agenda nacional (los talibanes), y aquel que tiene una agenda global. Creen también que la creciente resistencia armada es producto del incremento de tropas de la OTAN, y no al revés. Creen, por último, que si el enemigo se define por su alcance global, destinar ingentes recursos para combatirlo en un solo país carece de toda lógica.

Quienes plantean la necesidad de una estrategia contra- insurgente sostienen que el liderazgo de Al Qaeda sigue operando desde la frontera entre Afganistán y Pakistán, como probaría la detención en EE.UU. de presuntos terroristas procedentes de esa región. Creen, además, que los “Estados Fallidos” son un caldo de cultivo propicio para el desarrollo de Al Qaeda y grupos afines, por lo que abandonar Afganistán sin construir un mínimo de institucionalidad que preserve alguna semblanza de orden no resolvería el problema. Creen, por último, que un retiro de Afganistán sin haber propinado una derrota militar al movimiento Talibán podría devolver todo el proceso a fojas cero.

Consecuente con esas premisas, el primer grupo considera que, en general, hay que mantener el menor número posible de soldados durante el menor tiempo posible. El segundo grupo cree, por el contrario, que EE.UU. (y la OTAN), deberían tener una presencia militar lo suficientemente grande (y por tanto tiempo como sea necesario), para cumplir con los objetivos planteados.

Pero este no es un debate académico sino político, y en ese frente el segundo grupo descrito tiene una enorme desventaja: ni la opinión pública de su país, ni la de los países miembros de la OTAN, ni la gran mayoría de los gobiernos aliados de EE.UU. la respaldan. Cuenta, sin embargo, con el respaldo de actores que, aunque minoritarios, no son por ello menos poderosos: el Partido Republicano, los demócratas conservadores y el complejo militar-industrial.

Puesto en una encrucijada, Obama decidió transar, pero no partió las diferencias por la mitad: si bien decidió incrementar el número de soldados en una cifra cercana a la solicitada por el general Mc Chrystal, su definición de la misión y de los plazos está bastante más cerca de lo propuesto por el primero de los grupos descritos. Pero de ser así, ¿cómo encaja el incremento de tropas dentro de esa propuesta?

Presumo que la lógica que opera aquí es la siguiente: de un lado, se busca una solución negociada que involucre a un segmento significativo de la insurgencia talibán. De otro lado, es improbable que los talibanes encuentren tentadora una solución negociada mientras se mantengan a la ofensiva en el plano militar. Luego, entonces, si las fuerzas de la OTAN logran recuperar la iniciativa militar, sectores de la insurgencia tendrían los incentivos necesarios para buscar una solución negociada.

CATEDRÁTICO DE LA PUCP

Fuente: Diario El Comercio. Domingo 06 de diciembre del 2009.

sábado 5 de diciembre de 2009

El APRA: Del Antiimperialismo al conservadurismo político.

Historia de una involución

Por Sinesio López Jiménez (Sociólogo)

En la vida larga y compleja del Apra, el libro de Nelson Manrique (¡Ud. fue aprista! Bases para una historia crítica del Apra, Fondo Editorial de la PUCP, 2009) llena un vacío en el campo del conocimiento histórico y político. Se han escrito muchos libros sobre diversos aspectos del Apra, pero faltaba uno sobre su trayectoria (1930-1979). Para analizarla Manrique se mueve entre la historia y la sociología histórica comparada, combinación que le permite vincular los actores y los acontecimientos con las clases sociales y con los procesos y las estructuras de mediana duración en diversas etapas de la historia peruana. El libro presenta un análisis muy fino de las complicadas y a veces conflictivas relaciones de Haya con el estado mayor del Apra (especialmente con Sánchez y Seoane) y con los militantes en lucha política abierta con la oligarquía y el Ejército (aliados del imperialismo en la primera etapa).

Esta lucha se libró en tres etapas claramente diferenciadas: la gran confrontación (1930-1956), la alianza con la oligarquía (1956-1968) y la revolución militar de Velasco (1968-1979). En las tres etapas Haya y el Apra utilizaron programas y estrategias políticas relativamente diferenciadas. En la primera etapa, Haya desplegó un programa revolucionario antiimperialista y una estrategia que se movía entre el juego electoral, la insurrección y el golpe y en algunas coyunturas apeló a las tres cosas al mismo tiempo. La oligarquía y el Ejército, en cambio, jugaron siempre al golpe y, cuando se abrieron a los procesos electorales, excluyeron a la mayoría de la población, al Apra y al comunismo. Esta es la etapa de las involuciones precoces y de las ambigüedades tempranas de Haya. Sin cambios profundos en la situación, pasó de la revolución a la involución.

En la segunda etapa, Haya pudo replantear las reformas antioligárquicas dentro de cauces democráticos, pero se asustó ante el desafío, retrocedió y se comprometió con la oligarquía dando lugar a la Convivencia (1956) y a la Coalición con Odría (1963). El clima político era, sin embargo, propicio para realizar profundos cambios antioligárquicos: el gamonalismo estaba al borde del colapso, la oligarquía estaba aislada, el Ejército y la Iglesia apostaron a las reformas antioligárquicas, los nuevos partidos (AP, DC y MSP) planteaban cambios profundos y los movimientos campesinos, proletarios y de clases medias presionaban en la misma dirección.

En la tercera etapa, los militares hicieron lo que el Apra pensó y fue incapaz de realizar. Los apristas se limitaron a reivindicar la autoría programática de las reformas y a exigir una salida democrática. Las reformas radicales del velasquismo acabaron con la oligarquía y el gamonalismo pero dejaron intacto “el terreno de las subjetividades”: la cultura (el racismo, pese al bilingüismo que postuló), la política (hibernación de los partidos, desmovilización social, inefectividad legal e ineficacia burocrática del Estado). Sólo un movimiento catártico de masas hubiera resuelto este problema.

A cada una de estas etapas corresponden contextos estructurales específicos. La primera se encuadró en un país agrominero exportador (rural, incomunicado, con limitada movilización mesocrática y proletaria, sin ciudadanía, sin sociedad civil y con un Estado meramente coercitivo); la segunda, en un país en proceso de industrialización, con crecientes protestas sociales y con una vasta movilización social (urbanización, boom educativo, difusión creciente de los medios, migraciones intensas, extensión de la ciudadanía, etc.); la tercera, de emergencia de los primeros desequilibrios de la ISI, de crisis y fragmentación de los partidos, etc. El libro de Manrique es la historia de una involución que los apristas niegan, los izquierdistas critican y los derechistas celebran. Es un libro polémico que será valorado de diversa manera.

Fuente: Diario La República. Viernes 04 de diciembre del 2009.

jueves 3 de diciembre de 2009

Análisis de la economía peruana por Michael Porter (Harvard Business School).

Estupefactos

César Hildebrandt (Periodista)

El evento lo organizaron la Universidad del Pacífico e Interbank y concluyó el pasado lunes.

Se llamó “Seminario Internacional: Claves de una Estrategia Competitiva”.

Concurrieron todos los capitanes de empresa, los almirantes de las finanzas, los cabos sueltos del comercio y los funcionarios públicos con algo que decir en este país que administra Alan García.

La estrella indiscutida fue Michael Porter, considerado por un amplio sector de la prensa internacional como el más reconocido especialista en competitividad de las economías globalizadas.

El diario “Gestión”, por ejemplo, lo presentó así: “el gurú mundial sobre estrategia y competitividad”.

Porter, profesor fulgurante del Harvard Business School y autor de 16 libros, vino a ponerle nota al modelo Fujimori-Toledo-García.

Las llamadas “fuerzas vivas” fueron a escuchar a esta mente brillante, que ha asesorado a empresas como Dupont y Procter and Gamble y cuyo libro “The Competitive Advantage of Nations”, publicado en 1990, se convirtió en referente de todo análisis serio que se hiciera en torno a lo que puede hacer fuerte a un país en una economía sin fronteras aparentes como la actual.

¿Y qué le dijo al empresariado peruano Michael Porter?

Pues le dijo varias cosas (y acudo a la crónica que sobre esa noche memorable hiciera para “Gestión” Alfredo Prado):

La primera es que el Perú carece de una política de largo plazo en materia de competitividad.

La segunda es que la economía peruana no tiene un rumbo definido.

La tercera es que el crecimiento económico del Perú –hecho que la estadística confirma- no se ha reflejado en beneficio de la mayoría de la población.

La cuarta es que el Perú ha vivido estos años “una ilusión exportadora” porque las cifras en azul proceden del alza de las materias primas, mientras que nuestra exportación de productos con valor agregado permanece inmóvil.

La quinta es que el Perú padece de un atraso dramático en relación a la invención y la tecnología. “El Perú -apuntó- no sólo no ha avanzado en este rubro: parece haber retrocedido”.

La sexta es que la mayor parte de la inversión extranjera “no viene a crear nuevas empresas sino para comprar negocios ya existentes”. Y añadió, con espantosa exactitud, lo siguiente: “Cuando un inversionista piensa en una nueva fábrica no piensa en el Perú”.

La séptima es que, a largo plazo, las dificultades del Perú tendrán que ver con la baja productividad, la pésima educación, el deficiente sistema de salud, las debilidades en infraestructura física, la desigualdad social, la aplastante corrupción y el alto nivel de informalidad.

La octava es que los éxitos peruanos de los últimos años pueden irse al demonio sino limpiamos el sistema judicial, sino defendemos los derechos de propiedad y si no fumigamos y reordenamos la disuasiva burocracia creada para entorpecer.

¿Dijo algo más el señor Michael Porter?

Sí. Dijo también que el TLC con China tiene tal grado de asimetría que corremos el riesgo de quedarnos congelados como abastecedores de materias primas, que es como los chinos nos ven también en el futuro.

Dijo todo eso y a las pocas horas regresó a su cátedra de Administración de Negocios en Harvard.

Los empresarios peruanos quedaron estupefactos.

Esta vez la verdad no venía de un ideólogo adversario ni de un Premio Nobel que juega al caviaraje para lavar culpas. Venía de aquella lumbrera internacional que alguna vez escribió “Técnicas para analizar industrias y competidores”, un libro que ha sido 53 veces reeditado y que está traducido a 17 idiomas.

Estupefactos. Esa es la palabra. La farsa la había descubierto, sin dificultad, un especialista de los Estados Unidos.

¿Se atreverá la Caverna a refutarlo?

Por lo pronto, ha guardado un delicioso silencio.

Mercedes Aráoz, azafata de LAN Chile en sus sueños más dorados, no ha dicho una palabra. Los columnistas políglotas del borbonismo limeño se han callado en todos los idiomas que dominan.

No atinan a nada. Se están recuperando del sopapo.

Fuente: Diario La Primera. Jueves 03 de diciembre del 2009.

domingo 29 de noviembre de 2009

De la Declaración de Paz de Itamaraty al Acta de Brasilia. Guerra de Perú y Ecuador (1995).

Del conflicto a la cooperación

Por: Rosa Garibaldi *

Pocos años después de su independencia —que en realidad fue en 1830— las relaciones del Perú con Ecuador se tornaron complicadas por la demarcación fronteriza que no se resolvió con el Tratado de Paz, Amistad y Límites de Río de Janeiro de 1942.

Un problema técnico
Por problemas técnicos —ligados al reconocimiento aéreo de la cordillera del Cóndor— Ecuador cuestionó el acuerdo entero y la frontera quedó sin hitos de demarcación en 78 kilómetros, en una zona que llegaba hasta el río Marañón (alto río Amazonas). Los enfrentamientos diplomáticos y bélicos continuaron por más de 50 años. Ecuador insistía en un acceso directo al río Amazonas vía el Marañón, y el Perú esgrimía argumentos históricos y jurídicos para impedirlo.

La fórmula mágica
Súbitamente, en 1998, surgió una sabia fórmula que resolvió el problema. La historia que conduciría a la solución del litigio fronterizo se inició el 17 de febrero de 1995, con la Declaración de Paz de Itamaraty. El Perú y Ecuador acordaron un cese de fuego, el retiro de tropas ecuatorianas de territorio peruano, el establecimiento de una misión de observadores y el compromiso de continuar las negociaciones para llegar a la solución definitiva. Pero no por ello cesaron los enfrentamientos bélicos.

*Confianza para la paz*
Finalmente, los presidentes Alberto Fujimori y Jamil Mahuad dirigieron el 8 de octubre de 1998, cada uno independientemente, una carta al presidente del Brasil Fernando Henrique Cardoso. Hacían referencia a la Declaración de Paz de Itamaraty de 1995 y a los acuerdos alcanzados en base a la Declaración de Brasilia de 1997, señalando que a pesar de todo ello, no habían podido encontrar una fórmula aceptable para fijar la frontera, de acuerdo con el Tratado de Paz de 1942, por lo que solicitaban a los países garantes una propuesta.

Propuestas de los garantes
A los dos días, el 10 de octubre, el presidente Cardoso respondió: los garantes emitirían una propuesta para finalizar el problema fronterizo pero antes —y sin conocerla— los congresos de ambos países tendrían que aprobar que fuera vinculante. El paso definitivo lo dieron los congresos del Perú y Ecuador —con Resolución Legislativa del 16 de octubre de 1998— aprobando el procedimiento planteado.

La carta de los cuatro
El 23 de octubre de 1998 llegó a Lima y a Quito una carta de los cuatro garantes: Carlos Menem, Argentina; Fernando Cardoso, Brasil; Eduardo Frei, Chile, y Bill Clinton, Estados Unidos. En ella formulaban la propuesta a la que los congresos del Perú y Ecuador ya habían otorgado carácter vinculante. La demarcación fronteriza se ejecutaría de acuerdo con las opiniones de los expertos designados por los garantes, en cumplimiento de la Declaración de Brasilia del 26 de noviembre de 1997.

Llamado Tiwinza
El Perú daría en propiedad privada al Ecuador un área de un kilómetro cuadrado. En su centro se encontraba el territorio peruano denominado Tiwinza. Un lugar de intensas luchas entre ambos países en 1995. Los ecuatorianos podrían transitar libremente por una única vía pública, carrozable, de hasta 5 metros de ancho, que conectaría el kilómetro cuadrado de Tiwinza con el territorio ecuatoriano. El Perú y Ecuador formalizarían los acuerdos que constituían parte integrante del Acuerdo Global y Definitivo. La fórmula vinculante sería llevada al papa Juan Pablo II para su bendición.

El fin de las diferencias
El 26 de octubre de 1998 los presidentes Fujimori y Mahuad, con los cancilleres del Perú y Ecuador, firmaron el Acta de Brasilia, y, como testigos, los presidentes del Brasil, Chile, Estados Unidos y Argentina. Los firmantes señalaron que los acuerdos alcanzados culminaban las negociaciones previstas en la Declaración de Itamaraty de 1995, y ponían término a los diferendos; declararon que con la carta del presidente del Brasil, del 23 de octubre de 1998 —que formaba parte integrante del Acta— quedaban resueltas las diferencias fronterizas entre los dos países y firme el compromiso de colocar los hitos para fijar la frontera.

La integración
Dos acuerdos suscritos ese 26 de octubre merecen especial atención. El Tratado de Comercio y Navegación que concedió al Ecuador acceso libre, continuo y perpetuo al río Amazonas, reiterando lo dicho en el Protocolo de Río de Janeiro, así como el establecimiento (por 50 años) en las riberas de los ríos amazónicos de dos centros ecuatorianos para el comercio y la navegación. Cada uno de 150 hectáreas, para procesar materias primas y reexportación.

Y el Acuerdo Amplio de Integración Fronteriza, Desarrollo y Vecindad para incrementar la inversión pública y privada en las regiones fronterizas peruano-ecuatorianas. Comprende un Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza orientado a elevar el nivel de vida de las poblaciones: 4 millones y medio de personas (2,9 millones, peruanos), ejecutando proyectos de integración económica regional.

Hasta ahora ha resultado imposible la construcción de una vía carrozable del Ecuador a Tiwinza. Y no se han establecido los dos centros ecuatorianos en la ribera de los ríos amazónicos.

Tarea pendiente
Queda pendiente el reto de construir una relación perdurable en la que los términos de intercambio comercial, los proyectos de desarrollo, los compromisos resultantes de la firma de paz de Itamaraty y la relación armónica e interdependiente de las poblaciones del sur ecuatoriano y del norte peruano se engarcen en políticas de Estado, de ambas naciones.

La Declaración de Brasilia
El 26 de noviembre de 1997, el Perú y Ecuador acordaron examinar cuatro temas:

Tratado de Comercio y Navegación.

Acuerdo Amplio de Integración Fronteriza.

Fijación de la frontera terrestre común.

Establecimiento de una comisión binacional sobre medidas de confianza mutua y de seguridad. Y, a la vez, designar dos grupos de expertos técnicos y jurídicos para abordar el tema demarcatorio.

Con los acuerdos de Brasilia de 1998 se superaron 176 años de contienda fronteriza y litigio bélico.

Se inició una era de cooperación , integración y desarrollo mutuo.

Protestas por el acuerdo
Al conocerse el procedimiento formulado por los garantes y el contenido de la propuesta vinculante (ya aprobada por los congresos del Perú y del Ecuador), en Lima se desencadenaron las protestas.

El presidente Alberto Fujimori había relegado a la cancillería y a otras instituciones.

Una lista de personalidades —incluyendo el congresista Carlos Ferrero, hermano del canciller— públicamente rechazaron la fórmula de los garantes.

El propio canciller Eduardo Ferrero renunció.

El nuevo canciller Fernando de Trazegnies trató de tranquilizar a la opinión pública, señalando que en la propuesta de los garantes no había nada que saliera de lo que el Protocolo de Paz de 1942 había planteado. La oposición al acuerdo fue particularmente fuerte en Loreto, por lo previsto en el Tratado de Navegación y Comercio (establecimiento de dos centros ecuatorianos de comercio y exportación en las riberas de los ríos amazónicos).

La entonces congresista Lourdes Flores, en actitud solitaria y valiente, se declaró públicamente a favor de los acuerdos de 1998, granjeándose la hostilidad de los loretanos.

[*] Historiadora y diplomática peruana.

Fuente: Diario El Comercio. Domingo 29 de noviembre del 2009.

sábado 28 de noviembre de 2009

EE.UU frente al BRIC (Brasil, Rusia, India y China) II

La CIA predice el ocaso de los EE.UU. (II)

Autor: Guillermo Giacosa (Periodista)

Michael T. Klare, profesor de Estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College, definió seis razones que grafican el ocaso de Estados Unidos. La primera –publicada ayer– es el G-7 convertido en G-20. La segunda: los competidores de EE.UU. ya analizan el papel del dólar como medio internacional de intercambio. China, Rusia, Brasil, Japón y los petroleros del Golfo estudian la posibilidad de migrar al euro o a una canasta de divisas. De producirse esto, el valor del dólar caería, afectando aún más la economía de su emisor. La tercera: en el campo diplomático, Rusia y China se han negado a presionar a Irán, según lo había solicitado Washington. Dijo el canciller ruso: “No tenemos la menor duda de que, en la situación actual, las amenazas, las sanciones y las advertencias de presión serían contraproducentes”. Esto, que ocurrió luego de que Obama cancelara el escudo antimisiles que amenazaba a Rusia, prueba que, ni aun haciendo concesiones, Estados Unidos obtiene lo que antes poniendo cara de enojado.

Cuarto: lo mismo puede inferirse de la reunión de alto nivel celebrada en Pekín el 15 de octubre entre el primer ministro chino y el vicepresidente iraní: “La relación entre China e Irán acusa una rápida evolución en la que los dirigentes de ambos países mantienen intercambios frecuentes y amplían y profundizan sus lazos de cooperación comercial y energética”, dijo Wen Jiabao. Una declaración así es, sin duda, otro revés diplomático estadounidense y una prueba más de que sus vecinos ya no los ven como antes.

Quinto: la guerra de Afganistán pierde adhesiones. Al extremo que el primer ministro británico anunció que aumentaría el contingente británico en Afganistán en… 500 soldados, y siempre y cuando otros países hagan lo propio. Casi un chiste. “En otras palabras –dice Klare–, hasta el aliado más leal y obsecuente de Estados Unidos en Europa ha dejado de parecer dispuesto a sobrellevar la carga de lo que tiende a verse como otra costosa aventura más en la región de Oriente Medio”.

Y sexto: el Comité Olímpico Internacional (COI) pasó por alto a Chicago y eligió a Río de Janeiro como sede de los Juegos Olímpicos 2016. Es la primera ocasión en que un país sudamericano es objeto de tal honor. “Hasta el momento de la votación se pensaba en Chicago como aspirante con grandes posibilidades, sobre todo tras la presencia de Obama, y en Copenhague para cabildear al COI. No obstante, los acontecimientos se sucedieron de una manera que desconcertó al mundo pues Chicago no solamente perdió, sino que fue eliminada en la primera ronda de votaciones”.

Concluye Klare: “Nada de esto significa que, durante cierto tiempo, EE.UU. no siga teniendo la economía más grande y la fuerza militar más potente del mundo en cuanto a capacidad de destrucción pura. Sin embargo, no hay duda de que el entorno estratégico en el que los líderes estadounidenses han de tomar decisiones de importancia crítica para los intereses nacionales vitales ha cambiado desde que se desató la crisis económica internacional”.

Fuente: Diario Perú 21. Jueves 26 de noviembre del 2009.

EE.UU frente al BRIC (Brasil, Rusia, India y China) I

La CIA predice el ocaso de EE.UU. (I)

Autor: Guillermo Giacosa (Periodista)

Michael T. Klare, profesor de Estudios de Paz y Seguridad Mundial en el Hampshire College, es autor de Planeta sediento, recursos menguantes: la nueva geopolítica de la energía, y ha escrito un artículo revelador sobre lo que vendrá. Cuenta que, en noviembre de 2008, el Consejo Nacional de Inteligencia (NIC) –filial de la CIA– adelantó conclusiones para orientar a Obama. El NIC predijo, en un informe titulado Tendencias mundiales 2025, que el predominio estadounidense en el globo desaparecería gradualmente en el transcurso de los próximos 15 años al tiempo que surgirían nuevas potencias mundiales, particularmente China e India. Su conclusión más extraordinaria es la proyectada erosión del dominio gringo en el largo plazo y el surgimiento de nuevos rivales mundiales: “Aunque es probable que EE.UU. siga siendo la única superpotencia [en el 2025], su fuerza relativa menguará, incluso en el ámbito militar, y su influencia se verá limitada”.

Klare opina que, a 11 meses de aquella predicción, la situación ya es otra. La crisis económica acortó los plazos. El viraje del poderío mundial se ha acelerado como consecuencia de las pérdidas económicas de Estados Unidos en el último año y la recuperación económica de China. “A efectos prácticos, ya estamos en el año 2025. Muchas predicciones de largo alcance de Tendencias mundiales 2025 ya son hechos consumados. Brasil, Rusia, India y China (BRIC) ya aumentaron su peso en la economía mundial, tal como el informe afirmó que sucedería en el transcurso de diez años”.

El especialista continúa: “Al mismo tiempo, el papel dominante que alguna vez monopolizó EE.UU. junto al G-7 se desvaneció, y los países que alguna vez buscaron la guía de la superpotencia ahora hacen caso omiso de Washington y crean sus propias políticas. No ha transcurrido ni un año del informe y los días del predominio de EE.UU. llegaron a su fin. Tal vez tengan que pasar veinte años para que los historiadores afirmen: 'Ese fue el momento en el que Estados Unidos dejó de ser la potencia dominante del planeta y se vio obligada a actuar como cualquier otro actor importante en un mundo de múltiples potencias rivales’”. Y, luego, Klare enuncia seis acontecimientos que marcan los adelantos de “2025” al día de hoy:

1) Tras la cumbre económica de Pittsburgh, los mandatarios del G-7 acordaron pasar la responsabilidad de la supervisión de la economía a un grupo más amplio: el G-20, que incluye a China, India y Brasil. La decisión revela un viraje en la ubicación del poder económico internacional de Occidente hacia el Este y el Sur globales. Dicho viraje indica el declive del predominio económico de EE.UU. “La verdadera relevancia del G-20 no radica en haber recibido el relevo de manos del G-7, sino del G-1: EE.UU.”. Así lo dijo Jeffrey Sachs, en el Financial Times, y destacó que el deterioro del liderazgo gringo en los últimos decenios se vio maquillado por sus avances en informática y el colapso de la URSS, pero ahora es evidente que el poder económico se desplaza de EE.UU. hacia China y otros países.

Fuente: Diario Perú 21. Miércoles 25 de noviembre del 2009.